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luciernaga

Mi primera escaleta

07/05/03

Personatges:
1.- Álex, una motera (25 añ.) muy atractiva, presumida, de escasa inteligencia, rollo busco a jacks.

2.- Rosalinda, una mujer (50 añ.) rimbombante, siente fascinación por lo exagerado, por el rosa, lleva a todos lados a su perro (uno de esos blancos con peinados estrambóticos).

3.- Eduardo, un universitario (30 añ.) arrogante, narcisista, egocéntrico, cleptómano...

4.- Monse, una mujer obesa (45 añ.) obsesionada con su peso, come a todas horas, muy susceptible...

5.- Toni, un adolescente (18 añ.) vulgar, rebelde, inquieto, pasota, vacilón, provocador...

6.- Señorita Roeda, (35 añ.) muy elegante, fina, educada, culta, pero llena de complejos, es la cabecilla.

SEC. 1 INT/DÍA SALA

Función de la secuencia: La señorita Roeda les expone el tratamiento.

Personajes: Álex, Rosalinda, Eduardo, Monse, Toni y señorita Roeda.

La secuencia empieza a oscuras. Cuando se ilumina la sala se ven seis individuos sentados en un amplio círculo sin mirarse entre ellos. Suena una música (intrigante) de fondo. La cámara los observa unos segundos para que el público se vaya haciendo una idea de sus identidades. Se pone en pie la señorita Roeda, empieza a hablar y se ve como los demás enseguida le observan y prestan atención, pero no se le oye ya que la música sigue sonando.
Interrumpe la música un potente relámpago y se apaga la luz, no se oye nada, apenas el sonido de unas sillas. Cuando vuelve la luz la cámara percibe que ahora están de pie los cinco, y el sexto, la señorita Roeda, sentada. Dirigen sus miradas fijamente a ella que les ruega que se sienten y les explica en qué consiste el tratamiento. Su voz se va suspendiendo y mientras, la cámara sigue observando las diferentes actitudes de los personajes ante la explicación. Finalmente, (se recupera totalmente de nuevo la voz), la señorita Roeda les invita a que se presenten y confiesen los motivos por los que están ahí.

NOTA: Sería interesante que en vez de que ellos cuenten quiénes son, etc, y que la señorita Roeda les propusiera que hablaran de ellos mismos, lo hiciera una voz en off que dijera sus nombres y se escribieran debajo de cada uno. Y decir sus rarezas: “Rosalinda, acostumbra a comprarse vestuario a conjunto con su perrito” (Y sino es cambio de secuencia un flashback meter ahí imágenes de sus costumbres extrañas).

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¡Despedida!

21/05/03

(Dos mujeres desconocidas están sentadas en el banco de un parque, mirando al frente, sin mirarse).

Luisa: Ya fregué los platos...
Señora: No sé si mañana iré a ver a mi madre...
Luisa: E hice las camas...
Señora: Aunque mi madre ya tiene quien la cuide...
Luisa: Cambie las cortinas...
Señora: No sé...
Luisa: Pasé la aspiradora...
Señora: Aunque...
Luisa: Llevé a la tintorería toda la ropa y...
Señora: ¿Es mi madre, no?

(Se giran a la vez y se miran fijamente y extrañadas, sorprendidas de que la otra esté ahí).

Luisa: ¿Perdone?
Señora: Digo... que si es mi madre tendré que ir a verla.
Luisa: Evidentemente, señora. Sino lo fuese iría a verla otra, otra hija que no fuese usted... Ya me entiende. Por ejemplo, si fuera mi madre iría yo.
Señora: Exacto. Tiene razón.
Luisa: Aunque... Yo también puedo ir a ver a su madre siempre que usted vaya a ver a la mía.
Señora: Me parece justo.
Luisa: Entonces, perfecto.
Señora: ¿Cómo se llama su madre?
Luisa: ¿Mi madre?
Señora: Sí.
Luisa: Murió hace años.
Señora: (se pone trágica) ¡oh, qué mal me sabe!
Luisa: No se preocupe.
Señora: De verdad, insisto, lo siento mucho...
Luisa: Pero no llore mujer...
Señora: No lloro, no lloro, pero un trato es un trato, usted dijo que iría a ver a mi madre... Que la suya esté muerta, bajo tierra y devorada por los gusanos, como usted entenderá, no es culpa mía...
Luisa: ¡Claro!
Señora: ¿Claro el qué?
Luisa: Se me olvidó comprar el atún...
Señora: Ahhhhh, pues no se olvide... ¿Qué hora es?
Luisa: Tiene toda la razón del mundo.
Señora: ¿Qué hora es? ¿Y usted... cuándo piensa ir a ver a mi madre?
Luisa: No lo sé. En cuanto acabe de hacer las faenas iré a verla pero no tengo reloj.
Señora: (escandalizada) ¿Qué faenas? (asustada) ¿No será usted una mujer de la calle?
Luisa: ¡Quite! Quite! No, vaya, qué cosas... No. Yo limpio en casas.
Señora: ¿Limpiar?
Luisa: Sí. Limpiar. ¿Qué pasa? ¿No sabe lo que es limpiar?
Señora: Pues... (va a decir que no pero...) claro, hombre, claro... ¿Y dónde?
Luisa: En casa de una vieja estúpida y...
Señora: Vaya...
Luisa: Obsesionada con la limpieza.
Señora: Igualita que mi madre.
Luisa: Y ahí no queda todo. Resulta que la vieja tiene una hija que no es su hija, ya me comprende usted, que no la parió la madre que la crió, es decir, la vieja de mi jefa estúpida.
Señora: ¿Entonces la vieja la parió?
Luisa: No, usted no se entera, la crió.
Señora: Ahhhhh, ahora sí.
Luisa: Pero eso no lo sabe la “hija” (y dice hija doblando los dedos como haciendo comillas). Y resulta que la vieja estúpida la echó cuando era joven porque...
Señora: ¿Cuándo era joven quién?
Luisa: Las dos, cuando eran más jovenes, hace años...
Señora: Ahhhhhh, ahora sí.
Luisa: Porque era pintora y robaba en las droguerias...
Señora: Vaya, esto, yo...
Luisa: Calle, calle, si esto no es todo... Ahora resulta que la nieta, que era hija de un padre que desapareció cuando la pintora y la vieja se reconciliaron...
Señora: Perdone.
Luisa: Perdonada.
Señora: Por casualidad.... ¿Es usted Luisa, la que cuida de mi madre?
Luisa: ¡Si!
Señora: ¡Está usted despedida!

Tú y yo

02/07/02

En una mañana podemos hacer millones de gestos, millones de cosas, por ejemplo soñar, soñar que nos besamos, besarnos abrazados, abrazarnos desnudos, desnudos pero ardientes de deseos, deseando que llegue la noche para poder sofocar ese ahogo, esa ansiedad.

Orgánico II

13/07/03

Eres tú quien me coges, quien me atas, quien me gritas en los sueños no me sueltes, quien dice en susurros en mi mente todo lo que suelto luego por la boca. Eres tú quien me dice por las mañanas al despertar sueña y por la noches cuando duermo levanta, eres tú una risa, no todas, eres tú mi sueño, la poesía, el adorno, el ritmo de la música y la música del sueño, eres el viento de antes, el aire de ahora y la brisa de mañana, eres tú, tú sólo.

Orgánico III

13/07/03

Encontré un tesoro sin cuerpo ni nombre, sin más... que un corazón enorme

Pastel y encima en argentino

13/05/03

Me matás cuando sonreís, sos como el agua fresca que cae sobre la piel en agosto, sos como la manta que cubre el cuerpo congelado en invierno, sos como las flores en mayo y como un brochazo de miel en todo el cuerpo, sos como un beso, vos sos como todo, todo lo que uno quiere ser.

Orgánico I

13/05/03

Me vas tú, me va cuando dices todo eso que dices cuando tus ojos se clavan en los mios, cuando tu sonrisa me dice más que tus palabras, y tus ojos más que tus miradas, cuando de noche, entre susurros, se acaban los argumentos, las razones, y olvidamos por qué nos llamamos, por qué nos amamos, por qué el corazon se muere de hambre y la noche se pierde entre las línias, los cables y mis piernas.

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Tu imán es tu sonrisa

13/05/03

Tu imán rompe todas mis costillas pero construye y pinta todos y cada uno de mis días.

Cosillas II

19/12/03

Estoy sintiéndome sujeto, viviendo el verbo y olvidandome de si hay complemento que me reciba.

Cosillas I

13/07/03

Me dejo llevar por los impulsos que hacen escribir un sms a mis manos o por la sangre que me hace abrir los pulmones y sacar frases por una boca que de dejarse llevar por la cabeza se mantendría más bien cerrada.

Menú del día: Lorca.

30/09/02

Hay una niña de dorados cabellos y ojos tan grises como la pena que llora cerca de la fuente de las lágrimas. Sostiene, con su mano derecha, un libro de poemas, y con su mano izquierda, el recuerdo del poeta. La niña de los labios de sabor a fresa canta una triste melodía que recuerda aquella madrugada fría y yerma en la que se rompió la pluma, se secó la sangre, le cerraron los ojos y se apagó la luz del mundo.
Tras la niña de corazón tan blando como la espuma y de manos tan finas como la seda, un hombre con busto de violín toca en silencio el miedo interno del poeta.
En la ventana, una anciana tiende las sábanas que ha mojado con sudor y pena el hombre que tantos años vivió con ella. Y en la plaza, niños soplan con fuerza sus trompetas, de las que no salen más que letras, muerte, poesía, silencio...
Ya despierta la vida, ya se acabó la noche.
Rosita, la niña, se vuelve, de nuevo, soltera a su casa. El violín se casó con una zapatera prodigiosa, la anciana celebró sus tan esperadas bodas de sangre, y los niños vuelven a tener pesadillas con el maleficio de las mariposas. Y en todos los balcones cuelga la bandera de Mariana Pineda. Y todos gritan:
Somos libres, libres, al fin, para soñar. Y nadie les cerrará los ojos ni se romperán sus plumas, ni se secará la sangre de más poetas...

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